martes, 16 de junio de 2009

Nada extraordinario

Alberto D. Quiroga V.

De pequeño, frecuentemente ponía yo mi atención en personas que sabían hacer cosas extraordinarias. Me interesaban mucho programas como "Increíble" y "Aunque usted no lo crea" porque veía a gente que hacía cosas que se me antojaban muy difíciles, si no es que imposibles.

Si bien algunas cosas eran grotescas, otras eran de llamar mi atención, como la persona que podía pintar paisajes en la cabeza de un alfiler, y que tenía un pulso tan preciso que daba un pincelazo entre latido y latido del corazón para que no se alterara el trazo. También de pintura, personas que dibujaban rostros o paisajes con máquinas de escribir, formando las sombras con diferentes letras.

En esos programas no faltaban los que podía leer con las manos, o identificar colores con la piel. También recuerdo a aquel que sabia identificar las melodías de un disco de acetato leyendo a simple vista los surcos.

Todas esas personas aparecieron en televisión y gozaron de un momentito de fama. Pero la verdad, de ellos en mí no queda sino un vago recuerdo de lo que hicieron y sólo en forma anecdótica.

Por otra parte, las personas que han tenido influencia en mi vida probablemente no han sido famosas sino más bien ordinarias, pero en lo que a mi respecta lo hicieron de forma extraordinaria.

Puedo mencionar en este grupo a mis padres y mis hermanos, de quienes he recibido cosas comunes pero de una manera que va mucho más allá de la simple obligación o relación parental.

Buscando la fama

Veo que mucha gente busca tener reconocimiento haciendo algo extraordinario y acaban siendo ordinarios y olvidados. Me preguntaba un día mi hijo, camino de su escuela, por qué había muchas marcas iguales pintadas en los letreros y avisos. Le contesté que son grafittis, marcas o firmas que ponen los jóvenes para indicar que estuvieron allí.

¿Para qué, papá? ¿Qué ganan con ello? "Aquí estuvo Miguel" ¿Qué sólo hay un Miguel en el mundo? -Y le contesto que ganan la satisfacción de una fama corta, de presumirle a sus amigos de tener "el valor" de rayar una señal de tránsito, de estar en boca de quienes los conocen.

Platicando de ello, me traslado a mi escuela primaria. Recuerdo la imagen y no los nombres de algunos compañeros que querían ser el centro de todo, no importando como fuera. Buscaban reconocimiento y por ello eran rebeldes y presumían sus reportes de indisciplina y su imagen de "me vale todo". Los recuerdo castigados y expulsados, gozando de sus minutos de fama porque todos hablaban de ellos.

La búsqueda de reconocimiento es peligrosa si parte de afuera hacia adentro, es decir, si la ponemos en función de los demás como un fin y no como resultado de nuestro actuar. Esta búsqueda es bien utilizada por estafadores y manipuladores para manejar a la gente y aprovecharse de ella. Ejemplo de ello son los programas que piden a los participantes prestarse a algo humillante, como quitarse la ropa o platicar intimidades, a cambio de salir por un momento en la televisión o en la radio. El llamado sexting, que consiste en enviar pornografía propia a través de celulares o correos, nos habla de adolescentes y jóvenes que deseosos de reconocimiento se desnudan públicamente para atraer visitantes a su página de internet, buscando ser los más populares o buscados.

Toda esta fama efímera tiene consecuencias mucho más duraderas. Los psicólogos hablan de jóvenes a quienes los ha perjudicado una foto suya, enviada sin pensar en consecuencias posteriores, pero que es casi como un tatuaje del cual es difícil desprenderse. Jóvenes, que buscando ser famosos fueron expulsados de la escuela o se alejaron de sus padres, para acabar vacíos y solos.

Una pequeña anécdota.

Tuve la oportunidad de escuchar a Joachim de Posada esta pequeña anécdota en una conferencia en la ciudad de México en 1999. Platicaba él que había sido contratado como motivador de un equipo profesional de básquetbol y que había llegado 3 horas antes del juego para preparar la sesión motivadora. Estaba escribiendo en el pizarrón cuando escucho botar un balón en la cancha y de inmediato pensó: Voy a ir para allá, a ver quien es el jugador que está tan motivado como para llegar tres horas antes y ponerlo de ejemplo ante sus compañeros.

Cuando llegó a la cancha, vio que no era uno de los locales sino un jugador de los contrarios: Larry Bird, de los Celtics de Boston.

Pero lo que más le asombró fue que Bird estaba encorvado, botando el balón a pocos centímetros del piso recorriendo toda la cancha de manera sistemática, como en cuadrícula, con líneas bien definidas. Recorrió botando toda la superficie concentrado en esa tarea.

Posada lo observó atentamente y cuando Larry terminó, se acercó y le preguntó al jugador: Sr. Bird, ¿podría explicarme qué es lo que acaba de hacer?

Y Bird le explicó que todas las duelas, por muy profesionales que fueran, tenían pequeñas irregularidades, donde el bote del balón no era uniforme y se podía desviar, aunque fuera sólo unos cuantos centímetros. Si en el último segundo de juego él tuviera el balón y debiera jugar para encestar, un bote disparejo lo podría descontrolar y perdería el juego por un detalle mínimo.

Si es el caso - concluyó Bird- yo sabré donde colocarme al final del juego para que me den el balón.

Joachim de Posada concluyó que en ese momento descubrió porque un jugador como Bird habia sido nombrado varias veces el más valioso, a pesar de no ser el más fuerte, rápido o hábil de todos los jugadores de la liga.

Aquí es donde toma fuerza la frase: La gente extraordinaria pone ese extra que la gente ordinaria no suele poner.

Por mi parte, creo que el secreto no está en hacer cosas extraordinarias, sino las cosas ordinarias hacerlas extraordinariamente bien.

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1 comentario:

  1. Estimado Alberto:

    Gusto en saludarte. Excelente articulo y te recordastes de la anecdota muy fielmente.

    Claro que la puedes usar.

    Sigue escribiendo hasta que estes listo para publicar tu libro. Estoy seguro que seria muy bueno.

    Un abrazo

    Dr. Joachim de Posada
    International Speaker, Author and Consultant
    Conferenciante Motivacional, Autor y Consultor
    Autor de la columna "Motor de Cambio"en Yahoo LatinoAmerica
    Author of the column "Leadership and Innovation, Business Monday in the Puerto Rico DailySun.
    Daily Motivational Capsule in WOSO, only English commercial radio station in PR
    Main author "Don't Eat the Marshmallow yet: The Secret to Sweet Success in Work and Life". Penguin Group.(International best seller)
    Main author "Don´t Gobble the Marshmallow...Ever: The Secret to Sweet Succes in Times of Change" (recently published)
    Co-Autor del libro "No te Comas el Marshmallow Todavia.
    Author "How to Survive Among Piranhas: How to get what you want with what you have"
    Autor del libro "Sobrevivir entre Piranas: Como conseguir lo que quiere con lo que tiene"
    Autor de seis videos de desarrollo personal.

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