jueves, 7 de mayo de 2009

Un escritor bueno

Alberto Domingo Quiroga V.

Me gusta leer a Miguel de Cervantes. Me gusta porque además de ser un buen escritor se preocupó por ser un escritor bueno.


Basta leer su autorretrato en el prólogo a Novelas Ejemplares para constatar mucho de esta bondad que ahora algunos podrían tachar de tontería.


En un mundo donde el sensacionalismo lleva a publicar noticias donde el escándalo es el motor de venta, Cervantes menciona que preferiría cortarse una mano a dañar a alguien con sus escritos. "Una cosa me atreveré a decirte: que si por algún modo alcanzara que la lección de estas novelas pudiera inducir a quien las leyera a algún mal deseo o pensamiento, antes me cortara la mano con que las escribí que sacarlas en público."


Creo que la bondad que en él existía fue uno de los pilares para poder soportar algunas de las situaciones difíciles que vivió. Cervantes fue cautivo de los turcos durante cinco años y medio, pero no les manda un sólo reproche en su escrito. Antes bien, agradece a la vida la oportunidad de aprender a tener paciencia en las adversidades.


Durante su cautiverio, planeó varias fugas que fracasaron trás las cuales valientemente aceptó su responsabilidad frente a los captores de tal manera que sus compañeros no fueran castigados injustamente. Debido a una confusión, es considerado una persona rica en España por lo que los turcos pidieron un rescate de 500 ducados para liberarlo (Toda una fortuna). Cuando su familia por fin envia parte del dinero, sin dudarlo prefiere que sea liberado su hermano Rodrigo.


Conocido como el manco de Lepanto, no le reclama a la vida perder el movimiento de la mano izquierda, por el contrario, maneja que "Perdió en la batalla naval de Lepanto la mano izquierda de un arcabuzazo; herida que, aunque parece fea, él la tiene por hermosa, por haberla cobrado en la más memorable y alta ocasión que vieron los pasados siglos ni esperan ver los venideros, militando debajo de las vencedoras banderas del hijo del rayo de la guerra, Carlos V, de feliz memoria"


Conocer a Cervantes es conocer a un escritor pobre y no a un pobre escritor. Leer con atención a Cervantes es leer a quien busca crear ejemplo, quien busca ser bueno antes que ser famoso.


Comparto contigo el prólogo de Novelas ejemplares, en donde se conoce a una persona feliz consigo misma. Se que tú sacaras más conclusiones.

Si deseas leer el prólogo a las Novelas Ejemplares haz click en el siguiente vínculo. http://albertmingo.blogspot.com/2009/04/novelas-ejemplares.html

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