martes, 17 de mayo de 2011

Saber comprar



Entre las actividades cotidianas está la de comprar. Lo hacemos casi a diario, en tiendas o negocios, presencialmente o por medios remotos. Es por esta regularidad que probablemente todos tengamos la idea de que sabemos comprar, porque pedimos algo y damos dinero a cambio. Pero no por hacerlo muchas veces significa que lo hacemos bien.

Saber o no comprar, en el lenguaje de los negocios, implica sacar el mejor provecho de una transacción. No solamente el precio manda, sino otras condiciones como la garantía, el tiempo de respuesta del proveedor, su seriedad, el abasto, el respeto por las condiciones y muchas cosas más. Por ejemplo, adquirirle a un menor precio a quien no da garantía tiene riesgos.

Saber comprar también implica tiempos y necesidades. Hacerlo en el momento justo y no hacerlo si no se necesita también es un arte. Arte desconocido del que se aprovechan los comerciantes, vendiéndonos desde octubre lo de Navidad con el pretexto de que se acaba o encajándonos cosas que no necesitamos.

Y lo que ocurre con los productos tiene su reflejo en las ideas. Las más de las veces no sabemos comprar.

Tenemos el riesgo todos los días de comprar ideas muy caras, que el proveedor nos vende como verdades y no son más que intrigas. Compramos burlas y las pagamos como si fueran juicios certeros. A veces andamos tan a la carrera que nos perdemos de verdaderas ofertas, buenas ideas que se van porque no nos detenemos a analizar y por el contrario, a veces adquirimos ideas que nos dañan solamente por la novedad o por la buena labor de un "vendedor" a quien le interesa encajarnos su venta.

Tanto para comprar productos como ideas existen una serie de reglas que nos ayudan a evaluar de mejor manera:

¿Es confiable quien te lo ofrece? Una persona chismosa no te puede dar siempre buenas ideas, por lo general te venderá chismes. Una resentida te venderá odio.

¿Te ofrecen garantía? La idea que te venden tiene concordancia con la reputación del vendedor, así que es importante ver el respaldo de lo que te ofrecen.

¿El vendedor tiene buena reputación? No te fíes de ideas que vienen de gente con mala reputación, por lo tanto, no compres la idea de que eres un "buey" si te la quiere vender un microbusero que invadió tu carril.

No te quedes con una sola opción. Pregunta y compara antes de comprar. Si alguien te quiere vender una mala idea, que te daña, porque no tiene otra cosa que ofrecerte, busca otro proveedor que te ofrezca mejores cosas.


Ningún vendedor hábil habla mal de su producto. Ningún intrigoso o envidioso te mostrará sus ideas como tales, te las disfrazará de consejo o ayuda.

La importancia de saber qué ideas comprar y cuales desechar estriba en que acabamos siendo un reflejo de lo que pensamos. Así que el consejo que nos dan contra el consumismo se aplica también a nuestra mente:
No compres por comprar..

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