viernes, 22 de julio de 2011

¿Cómo la ves?



Dentro de los intercambios de ideas, saber la percepción de los demás nos ayuda a ajustar nuestras propias ideas. Por eso acostumbramos preguntar qué opinan o cómo ven los demás una determinada situación. Preguntas tales como ¿Tú qué opinas? ¿Qué me dices de esto? o quiero saber tu opinión nos ayudan a ampliar nuestro panorama.

Otra variación de las preguntas es ¿Cómo la ves? Hace poco alguien me la hizo y la despoje de la rutina y me di cuenta que por momentos he dejado de ver.

No sé si a ti te ha pasado, pero yo a veces me he descubierto un autómata, actuando casi sin pensar, absorbido por la rapidez y ansiedad que nos brinda la vida actual.

Si me cita una persona al momento comienzo a hacer un itinerario para llegar a la cita y demás, pero de repente debemos volver al principio y pensar ¿Cómo la ves? ¿Vale la pena asistir?

Damos por hecho tantas cosas que ya no tenemos tiempo para verlas. Por eso, hace poco mientras conversaba me regale un poco de tiempo y no solamente me hice la pregunta sino que intenté contestarla.

Supongamos, estás a punto de explotar en insultos contra alguien. ¿Cómo la ves? ¿Vale la pena la agresión? ¿Ganarás algo?

Pensemos, se presenta la ocasión de una relación sentimental ¿Cómo la ves? ¿Es buena? ¿Es lícita? ¿Te ayudará a ser mejor persona?

Recuerda, no eres el mismo de hace unos años ¿Cómo la ves? ¿Has mejorado? ¿Has dejado perder virtudes? ¿Vas para arriba o para abajo?

Muchas veces es nuestra propia venda la que nos impide ver peligros, la venda de la rutina, la del conformismo o la del miedo. Si andamos a tientas por la vida no será extraño que nos podamos dañar. Claro, lo admito, la situación no está color de rosa y muchas veces se antoja no verla, pero vendarnos nos cierra los ojos tanto a peligros como a bellezas.

Así que ¿Cómo la ves?

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