lunes, 12 de diciembre de 2011

La guerra de los 100 años



Es un hecho histórico, durante 116 años los franceses e ingleses pelearon por cuestiones de sumisión. Unos a otros se exigian vasallaje. En ese conflicto intervinieron reyes franceses con posesiones en Inglaterra y reyes ingleses con posesiones en Francia. Nombrar a los involucrados, al no ser histórica mi intención, se me hace un poco vano.

Lo que sí, es tratar de entrar un poco en la mente de algunos de los que participaron en las batallas de esa guerra, sobre todo de la gente de a pie, soldados reclutados por la leva para ir a pelear por un señor que tal vez ni conocían.

¿Te imaginas cuanta gente murio sin siquiera conocer la razón por la cual fue tomado por la lanza o la espada?
El ser humano es especialista en cosechar conflictos donde ha sembrado orgullo. Conflictivo como es, el objetivo muchas veces se olvida y lo que se busca es la confrontación. Existen matrimonios que pelean y no saben ni porque lo hacen, porque no me van a convencer de que una marca de jabón o dejar destapada la pasta de dientes justifica un alejamiento.

¿No será que así como aquellos campesinos europeos, arrastrados a la guerra, nosotros a veces no sabemos ni por qué peleamos? Familias, hermanos, vecinos, clases sociales se pueden llegar a odiar por un detalle mínimo y sin importancia, y después de mucho tiempo el motivo se diluye y lo único que queda es una certeza sin bases que dice: Ódialo, ya el motivo es lo de menos.

Ninguno de los que inició la guerra de los 100 años vivió lo suficiente para gozar la victoria. Ambos paises pagaron un precio muy alto en muertes y destrucción; aun ganando Francia quedó devastada. Un ejemplo más de que la mejor guerra es la que no se pelea.

Ojala podamos aprender de la experiencia ajena.
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martes, 6 de diciembre de 2011

La fantasía del funeral



Me lo han contado algunas personas. Existe una fantasía en la que se asiste al propio funeral y se escucha lo que se dice, pero estando vivo.

El deseo de escuchar lo que se dice de uno mismo me parece que está inspirado en que en los sepelios se suele hablar bien del fallecido. Cuentan que en una ceremonia, en donde se enterraba a un político, cerca del féretro estaban su viuda y su hijo. El orador se esforzaba por exaltar todas las virtudes del finado: Excelente padre, hombre honesto, insigne maestro, amigo entrañable, esposo fiel, compañero leal...

La señora escuchó con atención y después de unas cuantas frases que describían al homenajeado, se volvió a su hijo mientras le decía "Vámonos, nos equivocamos de entierro".

Por contraparte, me han contado de personas en trance de muerte  que lejos de pensar en lo bien que hablaran de ellas existe una preocupación por lo malo que se ha hecho y el daño infringido a los demás. Cargo de conciencia, le llaman. Y si tenemos una deuda espiritual dudo que se borre por mucho que hablen bien de nosotros en nuestro entierro. No se puede saldar así.

Como una paradoja más de esta vida, estando vivos existe un placer un tanto morboso por saber que se diría de nosotros si morimos, porque nunca se habla mal de los muertos cercanos. Estando próximos a la muerte, nos importa poco lo que digan de nosotros si nuestra conciencia nos grita que se acerca el momento de pagar.
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lunes, 5 de diciembre de 2011

Si puede salir mal...

  


En la multicitada y multiversada Ley de Murphy hay una gran reflexión (que no verdad): Sí algo puede salir mal, saldrá.

Cuando algo sale mal, algunos se escudan en Murphy diciendo que la famosa ley volvió a hacer de las suyas. Esta "ley" le sirve de pretexto a quien se siente juguete del destino, aunque la realidad es que tenemos una capacidad de influencia muy grande en lo que nos pasa o deja de pasar, por ello debemos de recordar siempre que cualquier proyecto, obra o actividad del ser humano, por tener un origen imperfecto acarrea imperfecciones en sí. No existe un proyecto libre de riesgo, siempre existe la posibilidad de falla por muy mínima que sea.

Efectivamente: Todo tiene una posibilidad, aunque sea pequeña, de salir mal, pero si se cuida puede salir bien; todo tiene riesgos y es de gente inteligente controlarlos en lo posible. Si sabes que tu memoria no es tan buena, tratar de grabarte una direccion en vez de anotarla es propiciar que te extravies. Si necesitas como mínimo de una hora para llegar a una cita salir con 60 minutos justos aumenta el riesgo de que cualquier contratiempo te haga llegar tarde. Echarle la culpa a Murphy no te hará encontrar la dirección o exculpar tu retraso.

Para minimizar los riesgos es importante identificarlos. Como se explicó, cualquier actividad tiene peligros inminentes, que si son localizados se pueden disminuir hasta niveles controlables. Por ejemplo, la simple tarea de tomar un baño de regadera puede derivar en una caída mortal, por pisar una superficie resbalosa. Sin embargo, la gran mayoría de la gente se siente protegida y a gusto en la regadera, donde difícilmente se puede pensar en morir. Usar sandalias antiderrapantes, tapetes y colocar agarraderas disminuye en mucho el riesgo. Entrar al cubo de la regadera muy borracho lo incrementa.

En la salvación del alma, el cuidado del cuerpo y la mente, en las relaciones humanas, el matrimonio, los hijos, el trabajo, hay riesgos presentes aunque no siempre evidentes. Sin caer en una paranoia, identificar los riesgos puede ser muy saludable. No se trata de vivir con miedo, se trata de prever.

Así que si algo puede salir mal... no saldrá sí se prevé.
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viernes, 2 de diciembre de 2011

Ponte las pilas



Los proyectos no avanzan, las llamadas no se realizan, las ideas no fluyen, el trabajo no se termina.

Los trastes se acumulan, la ropa sucia se amontona y la leche se mosquea en la mesa del comedor, entre tortillas duras, restos de comida y azúcar derramada.

El hoyo oscuro se hace cada vez más y más profundo.

Los familiares se preocupan, los amigos se alejan y los clientes cambian de proveedor. Para el que es empleado el despido se acerca y quien tiene su negocio sabe que la consecuencia es la quiebra. A pesar de saber que algo anda mal pareciera que algún demonio inhibe el movimiento y todo indica que la luz que se ve al final del túnel es otro tren que se aproxima y no la salida.

Para los demás, para los que no cargan el peso de ese intangible problema, no hay razón para que todo marche mal, así que los consejos sobran:

¡Anímate! ¡Echale ganas! ¡Ponte las pilas!

Claro, es mucho más barato recomendar pilas que tomar un aparato y ver por qué no funciona, dedicarle tiempo a repararlo y unir los cables rotos.

La cuestión no es saber por qué alguien no se pone las pilas,  el verdadero problema está en saber ¿Sirve recetarle pilas a alguien que siente que no funciona o que no tiene para comprarlas?
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viernes, 25 de noviembre de 2011

Anudando



Si alguna vez te ha tocado tratar de desenmarañar una madeja de estambre, sabrás que lo primero que es recomendable es buscar uno de los dos extremos. Es importante no jalar ni perder la paciencia, porque un tirón sencillo puede provocar un nudo complicado.

Si encuentras un extremo, en automático lo puedes tomar el principio. De allí comenzar a enrollar y dar orden es el siguiente paso.

Obviamente en una bola de estambre no es relevante comenzar por un extremo u otro, ambos pueden ser principio o final.

En la vida no es lo mismo, a veces se toma como fin definitivo lo que a la par es un principio y los resultados son desastrosos.

Supongamos que alguien concibe su matrimonio como un final. Se concentra en la boda, planea la fiesta, la misa, las invitaciones con mucha anticipación, cuidando todos los detalles y se casa. Ya cumplió su objetivo, la ceremonia fue emotiva, la recepción todo un suceso, los regalos magníficos, pero allí acaba todo. Eso se tomó como un final-final cuando al mismo tiempo es un principio de una vida con satisfacciones, pero también con dificultades, que al no ser anticipadas ni esperadas, causan decepción, porque se pensó que una vez despedido al último invitado se acaban las tensiones.

Al emprender un nuevo negocio suele pasar lo mismo, se planea la apertura, se hace con mucha ilusión el logo, se desarrolla el nombre y el concepto, se organiza la apertura. Pero una vez abierto el negocio la mente opera en contra porque se piensa que el fin era abrir la empresa y no mantenerla. Las estadísticas que marcan que 8 de cada 10 nuevas empresas fracasan antes de 3 años confirman que mucha gente se preparó para la apertura, pero no para el mantenimiento. Se tomó como final lo que también era un principio.

Cuando alguien teje, al terminar una madeja toma otra, le hace un nudo y continua. Si no se agrega, el tejido queda incompleto. Haciendo la comparación, a la madeja de estudiante se le debe de anudar la de trabajador, a la madeja de novio se le debe anudar la de esposo y a la de emprendedor le sigue la de empresario. En nuestra vida tenemos que reinventarnos constantemente, uniendo proyectos; entendiendo que a todo final le sigue un principio y que no es posible que tejamos nuestra vida con una sola madeja.
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miércoles, 23 de noviembre de 2011

Los talentos


La historia es de las más conocidas de la Biblia (Mateo 25, 14-30). Un hombre que se iba de viaje le dejó dinero a tres de sus siervos para que lo cuidaran. A uno le dejó cinco talentos, a otro dos y al tercero uno. Los talentos mencionados eran unas monedas de mucho valor y ello es simbólico, pues representan confianza y responsabilidad de quien lo da y de quien lo recibe. La parábola nos cuenta que los que recibieron cinco y dos se pusieron a trabajar con el dinero recibido y lo duplicaron, el que recibió uno simplemente lo enterró para que no se lo robaran. Ni siquiera se le ocurrió dárselo a otros para que lo trabajaran por el y le pagaran intereses. Su castigo fue grave.

Creo que todos conocemos el significado: Dios nos ha dado a todos dones (talentos) que debemos poner a trabajar para El. Si se nos ocurre quedarnos estáticos podemos recibir el mismo trato que el siervo perezoso.

Pero a mi me queda una pregunta por responderme y que no está especificada: Sí hubo un castigo grave para quien no hizo nada con los dones recibidos, ¿Cuál será el castigo para quien utiliza sus dones para fines contrarios al plan de Quien los recibió?

Hay quien recibió el don del convencimiento. Tiene la habilidad para motivar a los demás a tomar decisiones, pero no ocupa ese don, por ejemplo, para que la gente deje algo que le daña sino para estafarla.

Está aquel que tiene una capacidad tremenda de detectar las debilidades del prójimo, pero no utiliza esa visión para ayudarle a soportarlas sino que se aprovecha de ellas para manipularlo.
Sabemos que hay quien tiene una asombrosa capacidad de hacer negocios, pero sus negocios siembran desaliento y muerte.

¿Qué será peor? ¿Enterrar el talento u ocuparlo para ofender a Quien nos lo ha dado? De nuestra respuesta podemos inferir el castigo merecido por ocuparlo para el mal.

Parábola de los talentos Mateo 25, 14-30
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: Un hombre que se iba al extranjero llamó a sus siervos y les encomendó su hacienda: a uno dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno, a cada cual según su capacidad; y se ausentó. enseguida, el que había recibido cinco talentos se puso a negociar con ellos y ganó otros cinco. Igualmente el que había recibido dos ganó otros dos. En cambio el que había recibido uno se fue, cavó un hoyo en tierra y escondió el dinero de su señor. Al cabo de mucho tiempo, vuelve el señor de aquellos siervos y ajusta cuentas con ellos. Llegándose el que había recibido cinco talentos, presentó otros cinco, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes otros cinco que he ganado. Su señor le dijo: ¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Llegándose también el de los dos talentos dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes otros dos que he ganado. Su señor le dijo: ¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Llegándose también el que había recibido un talento dijo: Señor, sé que eres un hombre duro, que cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste. Por eso me dio miedo, y fui y escondí en tierra tu talento. Mira, aquí tienes lo que es tuyo. Mas su señor le respondió: Siervo malo y perezoso, sabías que yo cosecho donde no sembré y recojo donde no esparcí; debías, pues, haber entregado mi dinero a los banqueros, y así, al volver yo, habría cobrado lo mío con los intereses. Quitadle, por tanto, su talento y dádselo al que tiene los diez talentos. Porque a todo el que tiene, se le dará y le sobrará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Y a ese siervo inútil, echadle a las tinieblas de fuera. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Un gran temor



Dicen que los grandes ejecutivos nunca toman vacaciones, porque les da miedo que la empresa se de cuenta de que no son necesarios.



¿No te daría miedo desaparecer y que nadie notara tu partida?

Considero que ese temor esta impreso en muchos de nosotros, y como cualquier temor nos lleva a cometer errores. Tener miedo de no ser notado nos lleva a alzar la voz, a meternos en lo que no nos importa, tomar decisiones que no nos corresponden y estorbar en donde nos debieramos.
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jueves, 10 de noviembre de 2011

Si hubiera...



La frase es del General Pedro María Anaya. Al momento de entrevistarse con el general Twig, después de hacer una honrosa defensa del convento de Churubusco, el general vencedor preguntó por el parque (municiones) a lo que el General Anaya respondió:

Si hubiera parque no estuviera usted aquí.¿No te ha tocado ver una situación como la de Anaya? Momentos en los que se sabe lo que se necesita, pero se carece de ello.

Cuando alguien está desempleado, sabe que necesita de un trabajo. Pero en estos tiempos, aun con capacidad no es sencillo encontrar un buen empleo. Así que escuchar a alguien y decirle simplemente: "Echale ganas a buscar trabajo", puede ser un tanto vano. No es lo mismo que decirle: "¿Qué tipo de empleo puedes desempeñar para ayudarte a buscar?".

El apóstol Santiago nos recuerda en su carta lo fácil y comodino que es decirle a un hermano: Aliméntate, vístete, (Anímate).
El problema está en ayudarle a obtener alimento, vestido o el ánimo. Allí se requiere de un esfuerzo mucho mayor que la simple frase vacía.

Aunque se puede dar el caso, es muy difícil que alguien que tiene agua potable se muera de sed. Aconsejar a un sediento que beba cuando no tiene agua es cruel, dársela es misericordioso.
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miércoles, 2 de noviembre de 2011

La casa de los changos


De un libro de lectura de la escuela primaria, recuerdo la historia que contaba por qué los changos no construyen casas.

Todas las noches, en la selva, bajo la fuerte lluvia, los changos se juntaban unos con otros, temblorosos, sufriendo el frío. Entonces se proponían construir a la mañana siguiente una casa como la de los hombres para protegerse. Animados por esa idea se dormían apretujados y mojados y a la mañana siguiente, con el calor del sol, las pieles se secaban, las ganas de jugar y de balancearse por las ramas hacían que los changos se olvidaran de sus casas, de las cuales no se volvían a acordar hasta la noche, cuando la lluvia les volvía a traer la necesidad de protegerse. El cuento se trataba de un eterno formular y olvidar deseos.

Hace falta memoria. Bastaba un poquito de sol para distraer a los changos. ¿Qué es lo que nos distrae que no hemos podido construir una casa, una familia, un país?

¿Cuál es ese sol que nos calienta a ratos y que nos impide crecer y buscar la mejora permanente en lugar de una satisfacción temporal?
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jueves, 20 de octubre de 2011

Torpe experimento


Sucedió en un curso de capacitación con integrantes adultos. Al instructor se le ocurrió hacer un experimento con el grupo para tratar de demostrar que lo que los demás piensan de nosotros nos influye.
Sin informar al grupo, pidió al azar a tres de los integrantes que se retiraran un momento y después le solicitó a los restantes que al primero que entrara le dijeran cosas buenas de su persona, que buscaran elogios pero que deberian ser reales y no inventados. Al segundo le deberían decir información real pero intrascendente, tal como "tu pantalon es azul" o "tienes 27 años". Al tercero le debían señalar exclusivamente defectos, también detectados por la convivencia. Al igual que con el primero, los defectos, fallas y errores deberían ser reales y podían ser tanto físicos, espirituales o de cualquier índole.

Al pasar el primero, el grupo le regaló una serie alabanzas que lo hicieron sentir bien. Al segundo lo llenaron con información real pero intrascendente y lo tomó un tanto extañado pero sin afectarse. Al tercero lo acabaron con críticas abundantes, en un grado tal que abandono la sesión y el curso. Cabe señalar que las críticas superaron en número por mucho a los elogios hacia el primer participante.
Evidentemente el instructor fue en extremo irresponsable, abusó de su autoridad y jugó con la integridad de las personas. Tener el poder de hacer algo es una responsabilidad muy grande que puede tener consecuencias desastrozas si no se usa para el bien. Fácilmente pudo haber demostrado lo mismo con un simple ejercicio reflexivo o con ejemplos de los participantes, sin jugar con la dignidad de los que confiaron en él. Además de que me queda la duda sí en realidad escogió al azar a las personas y el orden en el que entraron.

Quiero aprovechar, sin embargo, este torpe experimento para que reflexionemos sobre la importancia de nuestros pensamientos.

En primera instancia, se demuestra que si nos esforzamos, podemos encontrarle cosas buenas o malas a cualquier persona, objeto o situación, dependiendo de en qué nos enfoquemos o que interés tenemos. En segundo, notamos que como seres humanos nos fluyen más fácilmente las críticas que los elogios. En tercer lugar, que aun siendo "maduros" nos cuesta mantenernos ajenos a lo que los demás piensan de nosotros y que es difícil soportar una serie de críticas, sobre todo si están encaminadas a simplemente dañar y no a construir. De allí la importancia de rodearnos de verdaderos amigos que nos puedan arropar con críticas constructivas y que sepan regalar elogios.

Y por último, tenemos un poder, que a decisión nuestra puede ser creador o destructor. A veces para construir se debe destruir un poco, pero siempre con la meta en algo mejor, como cuando el artista desgasta la piedra para esculpir. Aunque siempre está presente y se debe resistir la tentación de destruir por destruir.

El amigo que me compartió esta experiencia no me dijo que pasó con su compañero o con su instructor, simplemente me dejó grabada la triste sensación de haber participado en ese torpe experimento.
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lunes, 10 de octubre de 2011

Abandonado





Estacionado en una calle céntrica se encuentra un vehículo con las llantas desinfladas, le hacen falta los limpiaparabrisas y la capa de polvo deja ver que tiene mucho que alguien no se preocupa por él. Llama la atención un letrero escrito apresuradamente:

"Este vehículo no está abandonado, llame al 55-46-**-**-**"

El auto no está abandonado, pero pareciera estarlo.

Me quedo con la imagen del cartel y me pregunto cuantas veces hemos pegado letreros en aquellos que nos importan: "Mi hijo no está abandonado" "Mi esposa no está abandonada" "Mi Dios no está abandonado".


"Ya sabes, aquí estoy, me puedes llamar cuando quieras, si no te llamó, ni te ayudo, ni te busco es porque estoy muy ocupado, pero no te tengo abandonado" y así se nos quita un peso de encima, tratando de acallar la conciencia que nos dice que le damos más importancia a lo que no debieramos, mientras lo verdaderamente importante se cubre de polvo, pierde sus piezas, se queda sin aire...
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jueves, 8 de septiembre de 2011

Historias de lo absurdo: La confianza



Jaime le tenía plena confianza a su mujer, estaba tan seguro de ella que la golpeaba a cada rato por cualquier motivo.

Esto ya tenía años, desde novios le tenía esa confianza. Por ello desde antes de casarse ya la engañaba con otras. Al principio se cuidaba, pero cuando en una fiesta la muchacha se hizo la desentendida cuando lo vio bailando demasiado apretadito con otra, Jaime confirmo que su mujer era una mujer de confianza.

Nunca le llamaba para avisarle que no iba a llegar. Para qué, si confiaba plenamente en que a la mañana siguiente lo recibiría como si nada. Y lo que era confianza en el plano sentimental brinco también a otros planos. Confiaba plenamente en ella en lo que a dinero tocaba, porque no importaba que Jaime no diera gasto completo, ni un solo día se quedaron sin comer.

Era lo que se dice, una confianza ciega. Tan ciega era que nunca notó un cambio en la conducta de su mujer, que un día harta, se marchó dejándole una breve carta en una hoja doblada en cuatro.

"me voy, no aguanto más"


Cuando termino de leer, arrugando el papel se repetía para sí: Ingrata, hacerme eso a mí que tanta confianza te tuve...
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viernes, 2 de septiembre de 2011

Cicatrices



Son esas marcas de diferentes tamaños que nos van quedando en la piel y nos recuerdan heridas. Todos nos hemos caído, raspado, quemado o cortado la piel y van quedando esos testigos de que algo nos pasó. Aun relacionadas con dolor, no todas las cicatrices traen malos recuerdos, algunas son consideradas como algo bello, como me han comentado algunas madres de sus cicatrices de cesáreas.

Simbólicamente, se habla de que también en el alma podemos tener cicatrices que pueden llegar a ser tan profundas que cortan el corazón. Sentimientos de dolor se quedan grabados y nos recuerdan algo que ha pasado y que a veces quisieramos borrar, pero al igual que en las marcas en la piel, permanecen constantes al paso del tiempo.

Las cicatrices del alma, en cuanto a su percepción, las podíamos considerar entre estos dos tipos: Cicatriz de víctima y cicatriz de héroe.

Una cicatriz de víctima recuerda vejación e impotencia. Constantemente traen a la mente situaciones en las que quien las carga se sabe lastimado y dañado. Es dificil, por ejemplo, recordar un abuso sexual sin que esto dañe y estas cicatrices estan presentes en el miedo a la vida, la baja autoestima que rechaza oportunidades y el temor a ser lastimado.

Una cicatriz de héroe, por el contrario, recuerda el dolor como un pago a descubrir otras cosas. Miguel de Cervantes en su Autoretrato mencionaba que había perdido su mano izquierda en la Batalla naval de Lepanto, pero que a él le parecia una herida bella por la forma en la que la había adquirido.

Las cicatrices se pueden transformar: Una de víctima se puede tornar a héroe si quien la carga logra encontrar un medio y un motivo para para dejar atrás el daño. Personas discriminadas han dejado su papel de víctima que les haría vivir en la lamentación y han ocupado lo que les ha lastimado como un motivador para esforzarse más. Hay personas preocupadas por lo que perdieron hace treinta años, lamentándose por un empleo, una propiedad o una pareja que ya no está y también está la contraparte, personas que ocuparon la pérdida o el daño como un motor para buscar algo mejor.

Cuando alguien es dañado se puede quedar en la contemplación con su cicatriz de víctima o puede cambiar la situación para reafirmar que las pruebas de la vida son eso, pruebas y que nada ni nadie nos puede robar el deseo de avanzar y de ser felices a menos que les demos permiso.

Saludos"Perdió en la batalla naval de Lepanto la mano izquierda de un arcabuzazo; herida que, aunque parece fea, él la tiene por hermosa, por haberla cobrado en la más memorable y alta ocasión que vieron los pasados siglos ni esperan ver los venideros, militando debajo de las vencedoras banderas del hijo del rayo de la guerra, Carlos V, de feliz memoria" (Miguel de Cervantes, Autoretrato, fragmento)

martes, 30 de agosto de 2011

La Cuenta


 

¿Qué pasaría si voy a un restaurante y me la paso viendo y criticando en silencio lo que los demás piden? No creo que pueda disfrutar la comida.

Que la señora de allá ya pidió carnitas y está bien pasada de peso. El tipo de la otra mesa está pidiendo langosta y se ve que no tiene ni en que caerse muerto y que decir de los del rincón, están pidiendo cosas que no saben ni pronunciar. Pero ni ayudo a la señora a mantenerse en peso, ni le voy a prestar al que pidio langosta ni les daré clases a los que desconocen el francés. Mi intervención se queda en la inútil crítica.

La paja en el ojo ajeno es un atractivo interesante para la crítica y pareciera exagerado el parangón que nos puso Jesús al mencionar una viga en el propio. La realidad es que si analizamos bien, esas críticas insulsas son unas verdaderas devoradoras de tiempo.

Algo que tengo claro, pero pareciera que no, es que si voy a dar cuentas de algo ante Dios es de lo que he hecho o dejado de hacer (no de lo que hicieron o dejaron de hacer los demás) y a veces eso es lo que menos me preocupa porque caigo en ese atractivo deporte que es estar fijándome en los otros.

Regreso a mi restaurante del principio. Me la paso viendo a los demás y criticando lo que comen, lo que piden, lo que platican. Y cuando me retiro, el mesero me dice: Señor, aquí están las cuentas de las mesas que usted estuvo vigilando.

Obviamente yo me resisto a pagar pero me queda la conciencia de que estuve tan preocupado por los demás en cosas que no me incumben y que a veces ni importancia tienen que le di al mesero la impresión de que yo era el responsable de todos los demás. Tan preocupado estaba que yo ni siquiera consumí mis alimentos.

Debo preocuparme por pagar mi cuenta, si a la crítica no sigue la acción tal vez me acaben por cargar también otras cuentas.

Saludos.

jueves, 18 de agosto de 2011

El juego Inteligente



Me saca de mis casillas...
Cree que no me doy cuenta que todo lo hace por molestarme...
Como sabe que no me gusta que tome mis llamadas lo hace a propósito...
Y claro, como odio que toque ese tema a cada rato lo hace...
Luego luego me di cuenta que esa indirecta era para mí...


Frases como estas pueden ser señal de un estado de enojo que puede derivar en enfermedades, molestias, desganos y muchas cosas más. Pero algo que puede ser interesante es que en muchas ocasiones lo que nos molesta en realidad no tiene en sí consecuencias reales y somos nosotros mismos quienes acentuamos sus efectos.

Martha tenía problemas en su casa; su reciente despido era muy difícil de superar y lo que lo hacía todo más duro era que una vecina del edificio aprovechaba cualquier situación para recordárselo. Lo hacía de manera indirecta pero clara, con frases como: "Pues como yo si tengo un empleo ahi la llevo pero de que está dura la crisis está dura". Y lo peor era el tonito con cierta burla que ocupaba para decirlas.

Martha estaba harta hasta que un día comenzó a jugar el "Juego Inteligente"
El juego consistía en no enojarse, en ignorar en lo posible, en buscar estrategias para no caer en las provocaciones, en imaginar que detrás de la provocadora en realidad existía una persona débil y centrada en los demás y no segura en sí misma.

El "Juego Inteligente" era a veces como un juego de cartas, a veces como la lucha libre, y para cada llave Martha jugaba a encontrar la contrallave.

Así que si escuchaba "Debe ser horrible estar desempleada" ella pensaba "También es horrible tener trabajo y estar quejándose de él todos los días". Si la compañera centraba la platica en los altos índices de desempleo, ella lo tomaba a broma imaginándose que gracias a ello ya salía en los periódicos. Si la vecina decía algo para "ofender", ella ganaba puntos si no se daba por aludida. Más tranquila al respecto por el juego, durante el desarrollo del mismo aparecieron dudas razonables ¿Realmente cuando dice esas frases son para ofender? ¿Ese tono es de burla o yo lo escucho así?

Cuando Martha comprendió que esas frases poco podian dañarla si ella no lo permitía dejó de invertir tiempo en rencores y se enfocó en buscar trabajo. Descubrió que a cualquiera le puede pasar ser despedido y que en realidad las frases que le herian tomaban peso no en la boca de la vecina sino en su propia percepción, hasta se sorprendió a sí misma porque llegó a la conclusión de que había dado sentido ofensivo al mensaje y que tal vez detrás de los comentarios de la vecina había una solidaridad mal interpretada.

Al final, como en los cuentos de hadas, la vecina, de tan preocupada que estaba por el desempleo le pasó la información de una buena vacante y Martha dejó de ser desempleada.

Jugar el "Juego Inteligente" tiene sus ventajas.
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miércoles, 17 de agosto de 2011

Venta de tiempo completo


Los expertos en finanzas recomiendan a quienes buscan salir de un bache financiero la venta de productos o servicios porque es un negocio que en muchas ocasiones se puede empezar con una mínima inversión y generar ganancias casi de inmediato. Pero al tiempo que casi cualquier persona puede vender, son muy pocos lo que lo hacen bien.

Las ventas son todo un arte.
Todos podemos estar detrás de un mostrador, pararnos en una esquina con una mesa con dulces o caminar por la calle con un catálogo de cosméticos. En sí mismas, esas actividades no representan ningún problema. Es al momento de abordar al cliente donde la cosa se pone difícil. Desde la forma de mirar, de saludar o la postura corporal, el vendedor comienza su labor.

El buen vendedor es consciente de que vende todo el tiempo, el malo se concentra sólo a ratos.

Muchas veces sin darnos cuenta, otras notándolo y aunque no queramos la verdad es que todos vendemos todo el tiempo. Cada que entramos en contacto con un semejante, le vendemos una idea y una imagen de nosotros mismos. Es por ello que a algunos les cuesta tanto trabajo encontrar un nuevo empleo o colocar un producto, porque solamente al momento de la entrevista se concentran en la venta y descuidan el otro 99% del tiempo que también son evaluados.

Un caso muy evidente de esto se da en las entrevistas de empleo observando a los aspirantes, algunos con su comportamiento durante la espera o con las secretarias dicen "No me contraten" mientras que en la entrevista suplican por el empleo. Esa disparidad en su actuar los autodescarta.

Se han dado situaciones tragicómicas en las que un aspirante a un puesto ofende a una persona para acabar descubriendo minutos después que es ella quien decidirá si se queda o no con el empleo. Otras veces una venta se ha caído porque el vendedor hizo un comentario obseno hacia cierta muchacha que acabó siendo la esposa del potencial cliente.

En las ventas de tiempo completo, es difícil catalogar de respetuosa a una persona a la que has visto ocupar cínicamente un cajón de minusválidos ni tampoco te sientes seguro con ella si la has visto mentirle a su esposa por el teléfono. Aun no queriendo, el verdadero temperamento aflorará sobre el actuado y aun cuando es verdad que se puede actuar de acuerdo a un personaje por años, hasta el mejor actor se termina hastiando (Creo que es esa la razón por la cual muchos motivadores profesionales al tiempo acaban en el total anonimato).
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lunes, 8 de agosto de 2011

El pez que murio de sed


No se sabe con seguridad de donde le vino la idea, pero el caso fue que al pececito rojo de la pecera se le ocurrió que no debía beber agua. Uno de los peces más sabios supuso que fue después de que el doctor, dueño de la pecera, dejó abierta una revista sobre vinos a un costado del cristal y desde donde se podía leer que la gente fina solamente vivía de tomar champaña. Si bien siempre se creyó más que los demás, un día notaron que sin decir nada dejó de tomar agua y se comenzó a poner irritante, se portaba aun más soberbio con los demás peces y se burlaba de ellos por conformarse con simple agua simple.

El pececito rojo no aguantó mucho, una mañana amaneció panza arriba flotando en la pecera.
Dicen que los peces solamente tienen memoria de corto plazo y el pececito fue olvidado en la pecera. Gracias a las letras podrá ser recordado por algunos a manera de advertencia para no morir de sed en medio de agua.

Planteado de otra forma, hay personas quejandose por años de no encontrar trabajo pero sin moverse un poco para tratar de encontrarlo. Muchos se quejan de soledad al tiempo que son tan soberbios y agresivos para que alguien desee estar junto a ellos. Son muchos los que buscan la champaña fuera de casa (que es efímera y convenenciera) y desprecian el agua del hogar con el argumento de ser simple.

Están los que reniegan de sus talentos porque anhelan los de los demás, los que se quejan de su cuerpo a pesar de estar sanos, repelan de sus padres, hijos o pareja; de su empleo a pesar de tenerlo en tiempos de crisis, siempre pensando en que la vida fuera de la pecera es mejor. A ellos la vida se les hace insoportable: No disfrutan lo que tienen porque es imposible obtener lo que no tienen.

Al final, un día amanecen panza arriba flotando en la pecera.
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lunes, 25 de julio de 2011

De campamento


Un grupo de amigos salieron a acampar, ya lo habían hecho en muchas veces antes y en esta ocasión los acompañó un joven en lo que iba a ser su primera experiencia campista.

A la entrada de un bosque se bajaron de la camioneta que los transportó y comenzaron la caminata, se trataba de recorrer en cuatro horas aproximadamente un sendero que los llevaría al lugar que tenían pensado para colocar el campamento. Iban con el tiempo en contra porque entre recorrido y armado de las casas apenas estaban sobrados para que no los sorprendiera la oscuridad. Por eso cuando el novato comenzó a perder el paso y atrasarse, el líder tuvo que contener a los demás y regresar a preguntar que era lo que pasaba.

-No puedo, pesa mucho- se quejó el novato- No puedo caminar y cargar esto- decía al tiempo que señalaba en su espalda una voluminosa mochila.

El líder con su experiencia le pidió que bajara la maleta y la revisó. Encontró en ella, entre ropa y alimentos, un reproductor de discos compactos y tres juegos de pilas, dos pares de zapatos para diferentes usos, un juego portátil de video, diez revistas de deportes y otra serie de cosas no indispensables para un buen campamento.

Conforme se hacía la revisión, el dueño argüia el por qué de llevarlas. El reproductor de discos es para escuchar música... las pilas es porque se las acaba muy rápido... los zapatos por si necesitamos escalar o jugamos futbol, esos no se resbalan... el juego de video es para no aburrirme... las revistas para leer y prestarselas...

Todo ello se quedó en una bolsa de plástico encargada con el dueño de una cabaña que estaba por el camino. Ya con la mochila aligerada, el novato pudo mantener el paso y llegar a su destino. Se divirtió tanto en el campamento que jamás recordó todo lo que había dejado atrás.

En esta excursión cuyo destino es el Cielo, recorremos todos los días un sendero en el cual a veces nos atrasan cosas que no son necesarias, que pesan mucho pero que nos cuesta dejarlas, como el caso de ese negocito en el que sabemos que lo que hacemos está mal pero ya después habrá tiempo para arrepentirnos (¿?). En nuestra mochila seguramente cargamos con cosas que consideramos de valor pero que comparadas con lo que estamos perdiendo por quedarnos en el camino en realidad no valen nada y estorban mucho.

A veces Dios, con su infinita experiencia nos ayuda a vaciar la mochila y cuando vemos que saca cosas de allí argumentamos que queremos cargarlas aun cuando nos retrasen porque nuestra vista no está en la meta sino en el aquí y en el ahora. Pero conforme avanzamos en el camino reconocemos que nos ayudó el perder esa supuesta amistad, ese excelente empleo o ese gran negocio. Vemos que no fue tan malo que nos robaran una posesión material porque nos ayudó a volver a mirar los bienes espirituales y comprendemos la grandeza de esa paradoja que nos han enseñado que a veces ganando se pierde y otras perdiendo se gana.

Estoy seguro que cuando Dios mediante lleguemos a nuestra meta, gozaremos tanto que al igual que el novato no nos acordaremos de lo que dejamos atrás.
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viernes, 22 de julio de 2011

¿Cómo la ves?



Dentro de los intercambios de ideas, saber la percepción de los demás nos ayuda a ajustar nuestras propias ideas. Por eso acostumbramos preguntar qué opinan o cómo ven los demás una determinada situación. Preguntas tales como ¿Tú qué opinas? ¿Qué me dices de esto? o quiero saber tu opinión nos ayudan a ampliar nuestro panorama.

Otra variación de las preguntas es ¿Cómo la ves? Hace poco alguien me la hizo y la despoje de la rutina y me di cuenta que por momentos he dejado de ver.

No sé si a ti te ha pasado, pero yo a veces me he descubierto un autómata, actuando casi sin pensar, absorbido por la rapidez y ansiedad que nos brinda la vida actual.

Si me cita una persona al momento comienzo a hacer un itinerario para llegar a la cita y demás, pero de repente debemos volver al principio y pensar ¿Cómo la ves? ¿Vale la pena asistir?

Damos por hecho tantas cosas que ya no tenemos tiempo para verlas. Por eso, hace poco mientras conversaba me regale un poco de tiempo y no solamente me hice la pregunta sino que intenté contestarla.

Supongamos, estás a punto de explotar en insultos contra alguien. ¿Cómo la ves? ¿Vale la pena la agresión? ¿Ganarás algo?

Pensemos, se presenta la ocasión de una relación sentimental ¿Cómo la ves? ¿Es buena? ¿Es lícita? ¿Te ayudará a ser mejor persona?

Recuerda, no eres el mismo de hace unos años ¿Cómo la ves? ¿Has mejorado? ¿Has dejado perder virtudes? ¿Vas para arriba o para abajo?

Muchas veces es nuestra propia venda la que nos impide ver peligros, la venda de la rutina, la del conformismo o la del miedo. Si andamos a tientas por la vida no será extraño que nos podamos dañar. Claro, lo admito, la situación no está color de rosa y muchas veces se antoja no verla, pero vendarnos nos cierra los ojos tanto a peligros como a bellezas.

Así que ¿Cómo la ves?

jueves, 7 de julio de 2011

La leyes de Murphy


Cada que tengo la oportunidad de leer el libro "Las leyes de Murphy" recopiladas por Arthur Bloch, me viene la idea de que puede ser un excelente ejercicio de reflexión determinar la validez de las leyes allí enunciadas.

Ya he escrito de ello en el pasado, destacando que algunos acontecimientos los recordamos exclusivamente cuando son negativos y de allí se deduce su validez, como cuando decimos que la tostada siempre cae del lado de la crema.

Si nosotros hicieramos un estudio probabilístico tirando cientos de tostadas con crema al piso, notariamos que la proporción entre el lado con crema y el otro sería muy similar, cercana al 50% para cada lado. Pero cuando estamos comiendo y se cae la tostada con la crema hacia arriba la recogemos y olvidamos el hecho, cuando cae al revés lo recordamos por más tiempo. La reflexión nos llevaría a descubrir en nuestra ingratitud una fuente de insatisfacción, porque no agradecemos lo bueno y nos castigamos en demasía con lo malo.

Repitiendo el ejercicio reflexivo para otras de las leyes recopiladas por Bloch, podemos distinguir enseñanzas muy aceptables para aprovechar mejor nuestra vida. Me gustan mucho por ejemplo, las enseñanzas escondidas en el capítulo que habla de la "Comiteología" nombre con el que se quiere definir a esa obsesión por hacer juntas de todo y para todo.

En ese capítulo se puede leer que "Cualquier problema sencillo se puede convertir en insoluble si se celebran suficientes reuniones para discutirlo" ¿Verdad o no? La experiencia nos dice que en las juntas interviene algo más que el simple interés por resolver problemas, entran egos, conveniencias y prebendas que pueden, con un roce frecuente, derivar en más problemas y no en una solución.

También encontramos que "Un comité lo constituyen doce hombres haciendo el trabajo de uno" y que "Un comité es la única forma de vida que tiene doce estómagos, pero carece de cerebro." Ante lo que seguramente te estarás trasladando a esas juntas de trabajo que bien recuerdas.

Estas y otras leyes que buscan ser cómicas esconden mucho acerca del peligro que encierra trabajar en equipo y que si un líder no toma en cuenta y detecta en su accionar, arriesga las labores al hacerlas no tan productivas como se espera.

También en el campo de la "Jerarqueología" estas leyes aportan interesantes reflexiones. El orden jerárquico es inevitable, y pareciera que debemos padecer problemas que por oscuros se han vuelto aceptables. Por ejemplo, en el libro se hace mención "Cualquier jefe despedirá a un empleado que siempre tenga razón." y se recomienda que "No permita que sus superiores se den cuenta de que usted es superior a ellos."

En teoría a todos nos gustaría contratar gente capaz y efectiva. En la realidad, la gente que reune esas características se puede convertir en un peligro para su superior y por ello puede ser bloqueada.

En ese mismo capítulo de se nos hace una crítica velada como sociedad o personas acomodadas en nuestra zona de confort cuando se nos revela que "Las probabilidades de que alguien haga algo son inversamente proporcionales al número de personas que pueden hacerlo en su lugar."

Por eso como sociedad no cambiamos; porque siempre estamos esperando a que otros, (a quienes nosotros les otorgamos más obligación), hagan lo que a cada quien le corresponde en alguna medida.

28 capítulos parecen ser insuficientes para reunir todos estos conceptos que muchos dan por válidos sin analizar y que otros analizan y ocupan para crecer. Arthur Bloch eufemística y concientemente, muy a tono del libro, cada que saca una nueva edición dice que ahora sí es la recopilación definitiva. La humanidad es tan creativa al respecto que tiene trabajo recopilador para mucho tiempo más.

martes, 28 de junio de 2011

Reflexiones tras un choque



Trás un choque entre un Chevrolet 50 y tantos y una camioneta blindada de transporte de valores, en donde el auto particular queda sin daños aparentes y la camioneta queda con una salpicadera dañada, escucho el comentario sobre las bondades de los autos de antes.

"Esos si eran carros, no que los de ahora, que con cualquier choquecito se deshacen", "Sí, eran mejores los autos de antes".

Lo que en apariencia parece una verdad, detrás trae una serie de puntos a considerar sobre lo peligroso o errático que puede ser juzgar a la ligera. Los autos de hace 50 años eran mucho más resistentes a los choques, no se dañaban tan fácilmente, pero ¿En realidad los fabricantes están haciendo los autos más endebles para que se dañen y dejen de servir? La respuesta simplista es que si, que los hacen así para que una vez chocados los tengas que cambiar y sigas consumiendo.

La respuesta de fondo es mucho más compleja. Los autos se han hecho más ligeros y endebles por dos razones: La primera, por economía de combustible, a menos peso menor potencia requerida y menor gasto y la segunda y más importante, se han hecho así para que al momento de un impacto el auto absorba la fuerza del choque y se proteja la vida del conductor.

Quien ha estudiado en física el concepto de Cantidad de Movimiento, sabe que al momento de un impacto, la fuerza dinámica se traslada entre los cuerpos involucrados, ya sean dos autos en movimiento o un auto y un objeto estático. La cantidad de movimiento, que se calcula por el producto entre la masa y la velocidad, tiende a permanecer igual antes y despues del impacto a menos que exista algo que la absorba. Por ello si el el auto es lo suficientemente fuerte para no deformarse y absorber la fuerza, quien recibe el impulso es cualquier persona que pueda seguirse moviendo o deformando, en este caso el conductor y sus acompañantes.

Si en el choque el auto se deforma y absorbe el ímpetu, le resta inercia al movimiento de los ocupantes y en muchos casos les ha salvado la vida, situación que no hubiera ocurrido en un auto más antiguo e inseguro. Un auto se puede remplazar, una vida no.

En el diseño de vehículos existe una apreciable enseñanza para aquellos que buscan tener una adecuada escala de valores. A veces no es fácil distinguir lo que realmente importa en un primer análisis. Así como en apariencia los autos de antes eran mejores desder el punto de vista de resistencia a los choques los de ahora son mejores en cuanto a protección al usuario. Si tu destino es chocar, ¿En que auto preferirías hacerlo?

Lo mismo pasa con todo aquello a lo que le vamos dando importancia en nuestra vida, por ejemplo, nuestras amistades falsas, que los son mientras hay bonanza pero desaparecen en cuanto hay problemas. Son como el auto antiguo, mientras no haya un impacto funcionan bien, pero en caso de colisión nos dejan a merced del daño, nosotros absorbemos la fuerza y ellos se retiran impasibles.

Dicen que los bienes son para remediar los males. Si los valores, amigos, creencias y principios que tenemos no funcionan en caso de peligro, debemos cuestionarnos qué tan buenos son.
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viernes, 3 de junio de 2011

El deseo alquimista



El oro en particular y las riquezas en general han sido grandes motivadores, movieron a los hombres de continente, los llevaron a guerras y asesinatos y también a investigaciones y avances científicos en los estudios de los alquimistas, quienes en su búsqueda de la Piedra filosofal para producir oro, descubrieron muchos principios que hoy son base del trabajo científico.

Los alquimistas, que buscaban la manera de convertir el plomo y otros metales en oro, me llevan a reflexionar sobre algo muy interesante. El poder transformador del ser humano.

¿Qué tanto tenemos de "alquimistas espirituales"? ¿Qué tanto nos preocupa ayudar a los demás y a nosotros mismos a transformarnos para mejorar?

Un médico que vive en Ciudad Juárez comentó en un programa de radio que cada que ve un recien nacido en los cuneros se cuestiona insistentemente sobre lo mal que estamos como sociedad para transformar toda la belleza de un bebe en algo tan siniestro como un sicario. Vamos al revés de los alquimistas, buscamos transformar el oro en tierra. Pero volviendo a los alquimistas y revisando los avances en la metalurgia, matemáticas, física y química que resultaron de ese deseo transformador ¿Te imaginas cuanto saldría de un deseo de ayudar a transformar a las personas?

Auxiliar a encontrar trabajo a quien no lo tiene, imprimir el curriculum a aquel que no tiene ni para impresiones, enseñar a leer o sumar a ese albañil al que estafan por su ignorancia. Regalar unos minutos de tu tiempo al que necesita ser escuchado, en resumen, todas esas obras de misericordia con sus multiples variables son el principio de un camino transformador.

Los científicos actuales han concluido que producir oro a través de otros metales podría ser posible aunque probablemente incosteable. Ayudar a una persona a reconocer su verdadero valor es algo que es posible y perfectamente factible.
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lunes, 30 de mayo de 2011

Viaje en el Tiempo


Me fui de vacaciones al pasado hace unos días gracias a unas bellas acuarelas de la Ciudad de México hechas hace 150 años. Todavía cerca de un lago, sin los problemas de hoy pero con los de esos tiempos, viendo las pinturas sin analizarlas provocó un antojó de vivir en esa Ciudad de Ensueño, bien llamada de los Palacios. Pero curiosamente justo cuando añoraba esas épocas que no me tocaron vivir, me encuentro una acuarela que representa un ataque a una diligencia.
Durante mi retorno al presente la memoria me trajo a la novela "Los bandidos de Rio Frio" donde se puede ver retratada de una manera muy fiel la ciudad de mediados del siglo XIX, con inundaciones, robos, epidemias e inseguridad. Los cambios se han dado alternando bonanza y escasez, calma y agitaciones.

Volver en el tiempo ha pasado seguramente por la mente de todos los seres humanos pensantes. Tener el poder de cambiar el pasado seria un atractivo deseo para quien encontrara la lámpara maravillosa. Pero si alguien regresara a su niñez o juventud, seguramente tomaría las mismas decisiones porque en ese momento los grados de conocimiento y madurez así lo indicarían.

Es precisamente el roce con el error y con la falla lo que va puliendo lo que somos hoy. En todo caso, lo interesante de volver en el tiempo mentalmente es descubrir la capacidad de tomar hipotéticamente mejores decisiones.

Pensar "No debí haber dicho o hecho eso" nos ayuda a evitar en lo futuro repetir esos errores, sobre todo porque hay tantas posibilidades que es de aburrimiento seguir cometiendo los mismos. Esa puede ser la ganancia de visitar ocasionalmente el pasado.

Aun cuando parece más sencillo o común viajar al pasado, volar hacia el futuro puede ser muy productivo. Supón que viajas a tu futuro y te ves a ti mismo proyectado, si no te gusta, puedes hacer hoy lo necesario para cambiarlo. Si por el contrario ese futuro te halaga, entonces podrás descubrir hábitos o actitudes que te ayudarán a lograrlo y otros que debes quitarte para hacerlo realidad.

Aun siendo producto de la fantasía de la mente, viajar ordenadamente en el tiempo puede resultar muy provechoso.
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miércoles, 25 de mayo de 2011

Libro de Autoayuda


Se dice sarcásticamente que los libros de autoayuda solamente le sirven a quien los escribe. Entrar en una discusión de si funcionan o no cae en un plano muy subjetivo y relativo, tal como dicen de aquellos productos milagros, los resultados pueden variar de persona a persona.

Lo que no es para nada subjetivo es que muchos que han escrito libros de este tema se han visto muy beneficiados económicamente y llegan a sacar uno nuevo con una frecuencia que nos indica que o se la pasan escribiendo o alguien más los escribe para ellos. También están los que no pasaron de su obra prima y desaparecen.

He leído varios de estos libros, algunos me han servido y otros no, unos han quedado y de otros he olvidado hasta el título y el tema, quedando solamente la impresión de intrascendencia. Obviamente, cuando me mencionan libros de autoayuda yo me quedo con los que me han gustado y servido, como puede ser el caso del escrito por Dale Carnegie titulado "Cómo hablar bien en público e influir en los hombres de negocio" que me ayudó a adquirir destrezas y habilidades que he ocupado mucho.

Por eso no me agrada el simplismo de decir que los libros de autoayuda solamente le ayudan a quien los escribe. Sin embargo, quiero tomar esa afirmación como válida para compartir con ustedes algo que nos puede servir a todos. Vamos escribiendo cada quien nuestro propio libro de autoayuda para que en principio nos ayude a nosotros mismos.

Escribir es una actividad que activa muchas funciones del cerebro: Al escribir tenemos que traducir las ideas en palabras y éstas en caracteres. Si lo hacemos a mano debemos acomodar las ideas en párrafos y los párrafos en la hoja, activando funciones espaciales y mecánicas. Como se piensa más rápido de lo que se escribe, este desfase permite reflexionar sobre nuestras ideas. Quedando las cosas por escrito, nos sorprendemos de lo que escribimos y pensamos, algo que no sucede cuando simplemente nos quedamos cavilando y borramos lo que nos disgusta de nuestra mente.

Releer nos puede permitir ver que lo que considerábamos el fin del mundo en realidad fue un problema sin importancia, nos descubre errores y aciertos y nos permite ser más asertivos, porque no es lo mismo pensar "Ojalá te mueras" que verlo escrito y entender la dimensión de lo que estamos pensando.
Si nos decidimos a escribir ese libro de autoayuda, en el podemos poner todos esos consejos que les damos a los demás y que no nos funcionan a nosotros mismos. Tal vez viéndolos escritos pensamos que son de otra gente, les damos credibilidad y los ponemos en práctica. También podemos anotar todo aquello que escuchamos y nos influye, para que así no se difumine en el tiempo. Nuestro libro de autoayuda podrá incluir ¿Por qué no? todos esos triunfos y privilegios que tenemos y que cuando nos caemos se nos llegan a olvidar. Con todo esto, no será difícil que una vez escrito te sorprendas a ti mismo con ideas maravillosas que en las crisis se te esconden.

Así que se le queda de tarea a quien la quiera: Vamos a escribir un libro de autoayuda.
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domingo, 22 de mayo de 2011

Paradoja de la baja autoestima


La autoestima tiene unas extrañas paradojas, concretamente a veces cuando se tiene muy baja autoestima se sufre por tenerla muy alta.

Muchas veces me he detenido a pensar lo difícil que es platicar o convivir con algunos que tienen la autoestima baja porque de repente se sienten aludidos por todo. Un simple comentario lo reciben como ofensa, platicarle de tus triunfos lo interpretan como burla e incluso un halago lo toman como agresión sarcástica.

Un análisis me lleva a la siguiente hipótesis: Estas personas con baja autoestima sufren porque en realidad la tienen muy alta, pero no la canalizan adecuadamente.

¿Por qué digo que tienen la autoestima baja? Porque se sienten inferiores, débiles, incapaces.
¿Por qué digo que simultáneamente la tienen muy alta? Porque se sienten tan importantes como para creer que todo el mundo se confabula alrededor de ellos.

Cuentas un chiste inofensivo, decente y muy propio en una reunión con la única intención de compartir algo sano que te hizo reír y resulta que hay alguien que se da por aludido, se ofende porque según él tú lo hiciste con toda la mala fe del mundo para poner en evidencia uno de sus defectos, que por cierto, nadie conocía.

Una organización sindical cierra el Periférico y alguien se molesta porque justo a él lo tenían que detener ahora que después de dos meses sin conseguir empleo por fin había conseguido una entrevista de trabajo.

En una junta de trabajo se menciona que se debe aumentar la productividad y un encargado que ni siquiera fue mencionado en la reunión de inmediato se altera porque eso significa que lo van a correr porque la empresa no reconoce sus esfuerzos.

Es decir, algo que puede ser tomado como una intrascendencia o impersonalmente, se lo hace propio con malos resultados, porque en el mismo individuo la alta autoestima interpreta un ataque que se acepta por la baja autoestima.

La realidad es que todos nosotros tenemos una influencia muy débil en los demás, para la gran mayoría de la gente somos intrascendentes, entre otras razones, porque somos miles de millones, solemos ser egocentristas y gran parte del tiempo cada quienes están tan preocupados por sus propios problemas e intereses como para enfocarse en alguien más.

Sentirnos poco importantes para la gran mayoría del mundo no debería de afectarnos si tenemos una apreciación propia de que somos importantes para quienes nos interesan, en primera instancia a nosotros mismos.

Pero si para compensar una baja autoestima caemos en el engaño de creer que somos importantes para todo el mundo, por lo menos en lo que a ataques se refiere, la paradoja de la autoestima nos lleva a sentirnos importantes negativamente.

A veces el camino para ser importante está a través de no sentirte tan importante, esta es la paradoja de la autoestima.
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martes, 17 de mayo de 2011

Saber comprar



Entre las actividades cotidianas está la de comprar. Lo hacemos casi a diario, en tiendas o negocios, presencialmente o por medios remotos. Es por esta regularidad que probablemente todos tengamos la idea de que sabemos comprar, porque pedimos algo y damos dinero a cambio. Pero no por hacerlo muchas veces significa que lo hacemos bien.

Saber o no comprar, en el lenguaje de los negocios, implica sacar el mejor provecho de una transacción. No solamente el precio manda, sino otras condiciones como la garantía, el tiempo de respuesta del proveedor, su seriedad, el abasto, el respeto por las condiciones y muchas cosas más. Por ejemplo, adquirirle a un menor precio a quien no da garantía tiene riesgos.

Saber comprar también implica tiempos y necesidades. Hacerlo en el momento justo y no hacerlo si no se necesita también es un arte. Arte desconocido del que se aprovechan los comerciantes, vendiéndonos desde octubre lo de Navidad con el pretexto de que se acaba o encajándonos cosas que no necesitamos.

Y lo que ocurre con los productos tiene su reflejo en las ideas. Las más de las veces no sabemos comprar.

Tenemos el riesgo todos los días de comprar ideas muy caras, que el proveedor nos vende como verdades y no son más que intrigas. Compramos burlas y las pagamos como si fueran juicios certeros. A veces andamos tan a la carrera que nos perdemos de verdaderas ofertas, buenas ideas que se van porque no nos detenemos a analizar y por el contrario, a veces adquirimos ideas que nos dañan solamente por la novedad o por la buena labor de un "vendedor" a quien le interesa encajarnos su venta.

Tanto para comprar productos como ideas existen una serie de reglas que nos ayudan a evaluar de mejor manera:

¿Es confiable quien te lo ofrece? Una persona chismosa no te puede dar siempre buenas ideas, por lo general te venderá chismes. Una resentida te venderá odio.

¿Te ofrecen garantía? La idea que te venden tiene concordancia con la reputación del vendedor, así que es importante ver el respaldo de lo que te ofrecen.

¿El vendedor tiene buena reputación? No te fíes de ideas que vienen de gente con mala reputación, por lo tanto, no compres la idea de que eres un "buey" si te la quiere vender un microbusero que invadió tu carril.

No te quedes con una sola opción. Pregunta y compara antes de comprar. Si alguien te quiere vender una mala idea, que te daña, porque no tiene otra cosa que ofrecerte, busca otro proveedor que te ofrezca mejores cosas.


Ningún vendedor hábil habla mal de su producto. Ningún intrigoso o envidioso te mostrará sus ideas como tales, te las disfrazará de consejo o ayuda.

La importancia de saber qué ideas comprar y cuales desechar estriba en que acabamos siendo un reflejo de lo que pensamos. Así que el consejo que nos dan contra el consumismo se aplica también a nuestra mente:
No compres por comprar..

lunes, 16 de mayo de 2011

La encuesta en el Colegio

En esta ocasión les comparto un artículo de Arturo Guerra, LC

En realidad los autores de este artículo son muchos niños de primaria del campus varonil del Instituto Cumbres y Alpes Saltillo.

Hace poco tiempo, ellos respondieron una encuesta con preguntas variadas y he aquí una pequeña muestra. Por las respuestas comprobaremos que hay niños poetas, filósofos, teólogos y también prácticos y pragmáticos.

¡Cuánto podemos aprender de nuestros niños!

¿Cuál crees que es la mejor cualidad de tu mamá?

“Es generosa”. “Sabe escuchar y aconsejar a la gente”. “Es lista y hace cosas muy buenas”. “Es chistosa”. “Me consuela cuando estoy triste”. “Me hace el desayuno”.

¿Por qué crees que Dios escogió para ti la mamá que tienes y no otra?

Empezamos con la respuesta de un niño que está muy familiarizado con las leyes de la lógica: “Para que no tengamos todos la misma mamá”.

Y siguen las respuestas de los niños teólogos: “Porque Dios sabía que era la mamá ideal”. “Porque Dios me ama y cree que no hay otra mejor”. “Porque Dios sabía que mi mamá me quería mucho y que nunca me iba a dar nalgadas”. “Para que me guiara al cielo”. “Porque me porto bien”.

Ahora las respuestas de los niños poetas: “Porque es la más bonita”. “Porque encaja conmigo”. “Porque Dios quiso que me pareciera a ella”.

Luego la respuesta de un niño muy realista: “Porque tal vez otra no podría conmigo”.

Y por último la respuesta de un niño con la autoestima alta: “Porque mi mamá se lo merecía”.

¿Cuál es el regalo más grande que te ha dado tu mamá?

“Su corazón”. “Una hermana”. “Un beso y un abrazo”. “Mi primera comunión y muchas cosas importantes”. “Ella”. “Traerme al mundo”. “Su corazón por la familia”.

¿Qué le pedirías a tu mamá si pudieras pedirle lo que fuera?

“Que nunca me deje de amar”. “Que me enseñe a ayudar a los demás y a distinguir el bien y el mal”. “Un abrazo y un beso”. “Que me llevara a la capilla”. “Una hermana”. “Que no me regañe cuando me manden reportes”.

La respuesta de un niño aficionado a las matemáticas: “Que me enseñe a sumar más”.

Y por último la respuesta de los niños prácticos: “Que me compre cuatro perros”. “Que me traiga la cena”. “Que me hiciera todos los días enchiladas o lasaña sin champiñones…”

Muchas gracias, niños, por enseñarnos tantas cosas, entre otras que la lasaña sabe mejor sin champiñones…

Ya lo decía Jesús que si no nos hacemos como niños no entraremos en el Reino de los Cielos…
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miércoles, 11 de mayo de 2011

Festejo en mayo

Tres fechas relevantes coinciden en mayo: Días del Trabajo, de las Madres y del Maestro.

Causalmente por esta coincidencia, he recordado en estos días la última conversación que sostuve con mi madre, fallecida ya hace algunos años. Ningún lamento, ninguna desesperación hubo en esa despedida, solamente consejos: Hijo, sé fuerte y trabaja como yo te enseñe.
Las fechas de mayo también coincidieron en la figura de mi mamá, que supo ser ejemplo en el trabajo y maestra en mi vida.

Todo lo que pueda decir de más... esta de más.
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viernes, 29 de abril de 2011

Cuestión de amistad



Dicen que quien encuentra un amigo encuentra un tesoro. La primera vez que escuche la frase fue con referencia a una película de Terence Hill y Bud Spencer. Después en algún artículo me enteré que la frase también se encuentra en la Biblia, por lo que es bastante antigua.
 
Esto de los amigos suele ser a veces un tanto complejo. Recuerdo de un compañero de la Universidad que me hizo el comentario de que yo era su amigo pero él no era mi amigo, porque yo estaba dispuesto a hacer cosas por él que él a su vez no estaría dispuesto a hacer por mí. Aunque cínica, se me hizo coherente su explicación.

Un poco más atrás, en la primaria, recuerdo el típico "chócalas o córtalas", cuando alguien te ofrecía la mano derecha extendida y la izquierda formado un lazo con el pulgar y el índice. Tomar la derecha significaba aceptar la amistad y cortar el lazo significaba romperla.

Tengo muy presente algunos detalles en mi vida en los cuales personas que consideré mis amigos se desaparecieron cuando los problemas llegaron. Otros permanecieron. Unos se han ido porque se han muerto, pero los recuerdo y los extraño. Algunos han viajado lejos y jamás escriben, pero su presencia se siente constante. Están los que son siempre presentes, esos que sabes que están a una llamada de distancia y también están los que mágicamente ni siquiera deben ser llamados porque casi adivinan que los necesitas, haciendo verdadera la frase del tesoro.

En los tiempos actuales, te comentó como lo he hecho otras veces, no ser afecto a las redes sociales me hace no visitarlas. Sin embargo las tengo presentes porque muy seguido me llegan avisos de que Fulano o Zutana me han aceptado como amigo y requieren de mi confirmación. Al parecer un click me hace ganar un amigo y un click me hace rechazarlo: Depende del botón que elija.

Debo confesarles. Cada que recibo de alguien que no conozco la notificación de que he sido aceptado como amigo tiemblo, ya que tengo muy clara la enorme responsabilidad de la amistad, porque recordando a mi compañero de la Universidad, no quisiera fallarle no estando dispuesto a hacer por él lo que él sí estaría dispuesto a hacer por mí.

¿Enredada la idea? Sí, pero es cuestión de amistad...

miércoles, 27 de abril de 2011

El Interprete


Me platicaron de una forma un tanto humorística de un curso impartido en Estados Unidos a mexicanos. El instructor hablaba en inglés y le tocaba a un latinoamericano traducir al español. Lo chusco de ello es que mientras el instructor mostraba las partes de la máquina, decía unas diez frases y se emocionaba, el traductor lo resumía todo en una sola frase y no le ponía ninguna emoción al hacerlo. El curso resultó pésimo a causa de ello.

Aunque en nuestra anécdota la diferencia de idiomas era una barrera evidente, aun entre gente que hable un mismo idioma existen obstáculos de comunicación. Lo peor es en nosotros mismos cuando traducimos equivocadamente lo que escuchamos y observamos.

Si estamos deprimidos y vamos por la calle, un "Buenos días" puede ser traducido en nuestra mente como una burla y generar un resentimiento hacia quien solamente tuvo la intención de desearnos lo mejor en esa mañana.

Bien sabido es que la buena traducción no solo traslada palabras sino también emociones y sentidos. Un maestro en la universidad, torpemente, se la pasaba criticándonos por ser ingenieros industriales simplemente porque él era ingeniero químico. Un día llegó de buenas a la clase y nos dijo: Les voy a contar un chiste -hizo una pausa y agregó- No, mejor no, no está a su nivel.

El grupo no respondió a su provocación y el maestro volvió al ataque. -Bueno, está bien, se los voy a contar.

El chiste que nos contó en realidad no era malo pero tuvo en contra estar precedido de una burla. Al terminar todo el grupo permaneció en silencio y un compañero concluyó a nombre de todos: Tenía razón profesor, no está a nuestro nivel.

Nosotros interpretamos que estábamos por encima del nivel, el profesor por debajo. Cada quien se quedó con la interpretación deseada.

Recordando la vida de San Juan Bosco, cuando alojó a los primeros jóvenes en su escuela y éstos le robaron durante la noche, interpretó el hecho como una reacción natural de quienes no habían aprendido algo diferente a robar, lo que lo llevó a tomar con más fuerza su misión de educador. Jesús en la cruz nos sorprendió perdonando a quienes lo clavaban porque no sabían lo que hacían, interpretando que si supieran realmente que él era el hijo de Dios no lo hubieran tocado.

Los programas cómicos han hecho excelentes demostraciones de las confusiones que pueda causar una mala traducción. Las mismas acciones o palabras, interpretadas en un sentido u otro pueden llevarnos a extremos tan distantes como el amor o el odio, el perdón o el resentimiento. Siendo nuestros propios traductores, en mucho depende como interpretemos lo que vemos y escuchamos.
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martes, 19 de abril de 2011

Lo que le falta a la frase




Uno de los juegos que me gusta jugar es acompletar frases. Entendiendo que cuando las frases son de los demás es un juego meramente especulativo y a veces hasta calumnioso, extender las oraciones para conformar una idea oculta puede ayudar a entender algo más de cómo actuamos los seres humanos. Hay frases que suenan bonitas y aceptables mientras están incompletas, pero una vez que se complementan toman un sentido diferente.

Como ejemplo visito a un deudor para cobrarle y me suelta la consabida frase: No tengo dinero...
Y yo acompleto en mi mente: "...para pagarte a ti."

Porque viendo que gasta en otras cosas deduzco que no es la falta de dinero lo que le detiene pagarme.

Son muchas las frases que acompleto en mi mente y a pesar de ser una adivinanza, me sirve para recordar que puede existir una enorme brecha entre el decir, pensar y hacer.

Pero para no ser injusto las más de las veces juego exclusivamente conmigo mismo y descubro como trato de engañarme. Con ello voy demoliendo mis trincheras de excusas y soltando lastres con este ejercicio de acompletar las frases.

Así que cuando me intento justificar con la mitad... busco el complemento.

-No he tenido tiempo de hacer tu proyecto... porque me he pasado perdiendo las horas en otras cosas.

-Aun no he contactado al cliente que me recomendaste... ya que ni siquiera he hecho el intento de llamarle.

-Te recomiendo que esperes a tomar esta decisión... porque ni siquiera he leído lo que me mandaste.

-Se extravió el documento que me entregaste... pues me valió un cacahuate desde el principio.

Detrás de nuestras excusas siempre hay puntos suspensivos. Nadie mejor que uno mismo para saber qué es lo que acompleta la frase.

viernes, 15 de abril de 2011

Los mismos chistes



Se acercan las elecciones presidenciales, "las grandes". Nuevamente mi correo se va a llenar de los mismos chistes que escuche y leí hace años, teniendo de protagonistas a Echeverría, López Portillo, De la Madrid, Salinas, Zedillo, Ronald Reagan, Bush, Obama, Fox, Labastida, Madrazo, Cuauhtémoc Cárdenas, López Obrador y Calderón. La historia será exactamente la misma y solamente cambiarán los actores: Ahora serán los nuevos candidatos.

Alguien recuerda un chiste que escucho hace 6, 12 o 18 años o lee una revista Selecciones de los años 70´s y ve un chiste de un político, le pone el nombre del candidato del partido contrario a su preferencia e inunda la red aprovechándose de la costumbre de reenviar por reenviar. Alguno lo recibirá, cambiará el protagonista y lo seguirá reenviando. El mismo chiste tendrá diferentes protagonistas pero la misma sustancia: La salida fácil a problemas difíciles.
Estos viejos chistes repetidos me dan una idea de por qué a los mexicanos nos va tan mal en política. La agarramos de chiste y ni siquiera tenemos la originalidad de hacerlo nuevo.

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miércoles, 13 de abril de 2011

Parangón político




En este país es muy común hablar mal de los políticos y de la gente que trabaja en el gobierno; el pueblo gusta de expresarse con enojo de muchas de sus prácticas.
Pero mientras nada más nos dediquemos a criticar viviremos lo mismo en cada elección y periodo: Promesas, ataques al competidor, deslealtades, evidencias de incompetencia, declaraciones inoportunas, peculados y muchas más barbaridades.

Quien se pueda dar un buen paseo por México notará que el ambiente político y electoral es un reflejo de nuestra sociedad.

¿Cómo nos atrevemos lo mexicanos a hablar mal de nuestros políticos si nosotros, como sociedad, tenemos los mismos vicios que criticamos?

Que ellos mienten...
...tal como miente el albañil, el plomero, el ingeniero, etc. que queda de reparar algo el lunes y se presenta -si es que lo hace- cínicamente hasta el jueves.

Que son faltistas...
...muchos con cualquier pretexto se reportan enfermos en sus trabajos y han matado cinco veces al abuelo para pedir el día.

Que no cumplen lo que prometen...
...también se les debe "rogar" a proveedores para que entreguen lo que ya está pagado.

Que roban...
...muchas empresas hacen de su contratación un robo disfrazado y muchos empleados ocupan el tiempo de su sueldo en cosas por las que no les pagan.

Que abusan de sus privilegios...
...analiza a "ejecutivos" de nivel medio para arriba y encontrarás en muchos de ellos ese mismo abuso.

Casi cualquier situación que les criticamos a los políticos tiene su parangón en algún punto de la sociedad.

Estoy de acuerdo en que critiquemos objetivamente a los políticos. Pero de la mano también debemos criticarnos como sociedad y como personas. Nuestros políticos no van a cambiar por gusto, lo van a hacer cuando los presione o se les sustituya por una sociedad que no se preste a avalar con la indiferencia o la complicidad. Por mucho que los maltratemos de palabra, mientras no tomemos acciones de mayor fondo, sin entrar en contubernio con ellos cuando nos "convenga" y no seamos mejores en lo que a nosotros corresponde, nuestros políticos seguirán siendo el fiel reflejo de nuestras malas prácticas.
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martes, 5 de abril de 2011

La Curiosidad.


Un día me dijeron que la curiosidad mató al gato. Siendo muy pequeño, no entendía de conceptos así que pregunté:

¿Por qué la curiosidad mató al gato?

Porque sí - fue la respuesta adulta que consideraron más acertada.

- ¿Pero por qué lo mató?

-Porque se metió en una máquina que hacia ruido para ver que era y por eso se murió.

Entonces supuse que la curiosidad era parte de una maquinaría y que era algo fuerte y rápido que había destrozado al pobre.

Días después, mientras me compraban una paleta helada el motor del refrigerador arrancó. Con curiosidad me agaché y vi una pequeña puerta desde donde se apreciaban las bandas y poleas en movimiento. ¿Eso es la curiosidad? - el dependiente no se dignó a contestarme.

De regreso a casa me volaban las preguntas y las conclusiones: Claro, por esa puerta había entrado el gato, escuchando el ruido o tratando de llegar a las paletas desde abajo y las ruedas esas que se movían lo aplastaron justo como veía que se aplastaba la ropa en los rodillos de la lavadora para secarla. ¿Por qué la gente era tan desconsiderada para dejar la puerta abierta? ¿No era feo eso de dejar que la curiosidad matara al gato si lo dejaban que se le acercara? ¿Acaso los refrigeradores eran a la vez trampas para gatos?

Tuve varios de estos animalitos en mi vida y aun cuando no me gustaban mucho porque eran huraños y evasivos, no quería que la curiosidad matara a ninguno de ellos, así que los mantenía lejos de cuanta polea podía.

Hoy sigo preguntando aun cuando ya entiendo que se les llama poleas a esos mecanismos para transmitir fuerza, que las personas cuando se les pregunta y no saben adoptan un aire de superioridad para esconder su ignorancia, que los gatos rehúyen las maquinarias ruidosas y que las puertas de mantenimiento de los refrigeradores no son trampas para felinos.

También sé que la sana curiosidad es el camino que la ignorancia no quiere que recorramos y que por confundirla entrometida la acusaron injustamente de matar al gato.
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